Una amiga de segundo orden, pero amiga al fin y al cabo, de vez en cuando se revuelve y me pica. No sé por qué lo hace, pero lo hace con una frecuencia tenaz y sistemática contra la gente que quiere o, al menos, con quienes se relaciona habitualmente. Por eso pienso que está en su naturaleza comportarse como un escorpión cuando se lo pide el cuerpo.
Voy pensando que mi estrategia de protección será alejarme de su guizque: el problema es saber a tiempo cuándo debo hacerlo y tener reflejos rápidos.
Pero hoy me escuece esa pequeña mordedura tan sin sentido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por dejar tu comentario.