domingo, 15 de septiembre de 2013

Carta a J. sin razones


Querido amigo, no tengo
razones para escribirte. No tengo 
ni una sola razón disparatada... 
Si acaso, me asiste la estúpida razón 
del hilo suelto de la nostalgia
que a veces se me enreda entre los dedos 
que pulsan estas teclas... Ya ves,
nada me lleva a ti 
salvo dos índices automáticos
y su persistente y mecánica memoria. 
No hay nada más absurdo.
Absurdo, fascinante y terrorífico. 

12 comentarios:

  1. La memoria y nuestro subconsciente nos juegan esas malas pasadas.

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    1. A lo mejor hasta resultan ser buenas pasadas.
      Un abrazo.

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  2. Me gusta. Como todo lo que escribes me gusta. Tienes razón, a veces del ovillo de los sentimientos, se suelta un hilo de nostalgia y tiramos y tiramos de él aún sabiendo que no nos causará sino dolor.
    La nostalgia es una abeja libadora de amargura que almacena en lo más hondo de nosotros.¡Líbrate de ella!
    Beso.

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    1. Como siempre, eres muy generoso en tus apreciaciones. Muchas gracias, 81.
      Respecto a la nostalgia, descuida, me libro de ella permanentemente con mis escritos catárticos :)

      Un beso!

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  3. Lo malo de la nostalgia (o lo bueno, según a dónde nos conduzca) es que puede y suele despertar sentimientos y afectos dormidos, pero no muertos.
    A veces, este súbito e inesperado despertar nos produce vértigo, nos sitúa en una dimensión fantástica a la que es difícil renunciar sin más (sobre todo si se es escritor/ra).
    Tal vez la nostalgia sea una de las muchas maneras que hay de pescar en el mar memoria, pero hay que tener cuidado para no ahogarse en ella.

    Salud!

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    1. Unas reflexiones interesantes, muchas gracias.
      A veces uno se echa a bucear en mares memoria sin motivo, solo por recuperar el recuerdo de emociones y sensaciones que hubo...
      A veces, incluso, estaría bien ahogarse un poco antes de subir a respirar :)

      Salud, Loam!

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  4. La nostalgia, ese embrujo que cuando nos atrapa anula nuestra voluntad, sucumbiendo sin remedio a sus poderes. Esa pócima que inunda nuestra mente y acaba con nuestro presente en cuestión de segundos.

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    1. La pena de ausencia, esa es su etimología (creo recordar) y es fácil sucumbir a ella, es cierto, aunque quizá recreamos la idea más de lo que realmente dura el efecto de su embrujo... no sé.
      Un abrazo, Josep Mª y gracias por tu aportación.

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  5. Hermana, yo juraría que había comentado este poema tuyo...
    Se ve que lo pensé pero no lo hice.
    Los dedos tienen memoria propia, sí.
    (Me encanta, como todo lo tuyo)

    Un abrazo enorme.

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    1. Pues lo escribí el domingo por la mañana, pero es culpa mía, me parece que produzco un dejà vù porque hago muchas "variaciones sobre el mismo tema: yo" :)

      Gracias, hermana, eres un permanente privilegio.

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  6. Cuántas veces he escrito esa carta sabiendo que no tendría respuesta. Como dices, es fascinante aunque absurdo.

    Un cordial saludo.

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    1. Cuántas veces escribimos así, para nada, para nadie...
      Muchas gracias por compartir esta carta absurda, Pedro Pablo

      Un abrazo!

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