viernes, 19 de abril de 2013

Paso a paso


Sobre la cama, la mochila abierta. Nunca estoy segura de haber metido todo lo que necesito, que es muy, muy poco. Este año he aumentado el bagaje añadiendo una linterna y una navajita, ambos objetos pequeñísimos, como de juguete. También he añadido un cortavientos nuevo para afrontar la primavera inestable.

¿Qué lleva a tanta gente a ese viaje?
¿Qué me lleva a mí?...

...Andar sin máscara, prescindir del rol social, olvidar la procedencia, dejar al destino esperando en mi casa hasta que regrese.
No tener más certeza que mis piernas, la ruta de cada día, una meta cercana.
Seguir unas flechas que cruzan páramos, montes, pueblos, bosques, ríos.
Diluírme en los días, confundirme en el mirlo, el roble, el desconocido de sonrisa inmediata...

Es un camino lleno de vida; quizá siguen en él todos cuantos pasaron antes de ahora y el preludio de quienes pasarán después.
No termina en Santiago, ni en Fisterra o Muxia... No termina, siempre está empezando.

Salgo esta noche en autobús, llego por la mañana a Ponferrada y retomo mi camino, siguiendo el que hace el sol cada día...

¿Hasta cuándo, hasta dónde...? Eso no importa.

Poco a poco, paso a paso...

16 comentarios:

  1. ¡Qué bueno! algún día espero hacerlo, no me mueven motivos religiosos, simplemente motivos vitales y personales.
    ¡Buen viaje y "caminante no hay camino, se hace camino al andar".
    Besos caminantes.

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    1. A mí tampoco me mueven esos "motores" :) Es sorprendente la cantidad de gente que va por múltiples razones, y muy pocos he conocido que lo hagan por motivos religiosos, aunque sí esgrimen algunos razones espirituales en sentido amplio. Creo que cualquier motivo sirve si le sirve a quien lo hace.
      Si puedes, hazlo, creo que te encantará, como a mí, que lo empecé hace tres años y cada vez que termino una etapa estoy deseando empezar la siguiente.

      ¡¡Buen camino, Gloria!!

      Besos.


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  2. También a mi me gustaría hacer ese viaje alguna vez.
    Un abrazo.

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    1. Estoy segura, segurísima, de que te gustará, Rafael. Yo me siento allí en un mundo paralelo donde las cosas adquieren otras dimensiones y otros significados.
      Es como trasladarse a "...el mejor de los mundos imposibles..."

      Un abrazo.

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  3. "...el desconocido de sonrisa inmediata...", que nos reconcilia con el mundo y con nosotros mismos. Aunque solamente fuera por "pescar" una de esas sonrisas, valdría la pena caminar días y días ¿verdad?
    Que tu andadura se vea siempre acompañada de una incesante lluvia de alegría.
    Salud!

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  4. Vale la pena, te lo puedo asegurar, al menos a mí me vale y por eso, en un rato, cojo "uno de esos autobuses que van hacia el norte..." (Sabina, qué gran recurso!)

    Muchas gracias por tus buenos deseos, Loam. Buen camino también para ti en tus andaduras.

    Salud!!

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  5. Cual reflejo de nuestra propia vida.

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    1. Ni más ni menos que eso mismo... No es poca cosa!

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  6. José María Araus20 de abril de 2013, 15:45

    Sí, ahora me acuerdo. Me crucé contigo por la Ruavieja de Logroño. Tú eras aquella mujer de ojos de mirar profundo y mochila grande, o el andarín de barba blanca y sombrero de ala ancha. De Francia , Alemania, o de quien sabe dónde. Los veo cada día. Y todos ellos eres tú.
    Cuando llegues a Santiago, aunque yo no crea, reza por mí.

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    1. Ya llegué a Santiago, te recordé allí, en aquel espacio mágico por la suma de la magia de tanta gente... cada uno con su propia "mochila", todas igual de importantes o de vanas, que, en definitiva, es lo mismo.

      Le di un portazo al mundo cuando me fui a caminar; ahora me costará abrir las puertas de nuevo a esta otra realidad.

      Pasé dos veces por Logroño -en años anteriores- y estoy segura de que nos encontramos cerca de mi albergue, en cualquier placita, por una calle...

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  7. Yo hago senderismo de vez en cuando y se podría decir que es una metáfora de la vida misma. No importa mucho adónde te dirijas sino todo lo que encuentres en el camino.

    Un abrazo.

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    1. Una metáfora muy ajustada, en efecto. Es importante lo que encuentras, lo que sueltas, lo que olvidas...
      La meta -al menos para mí- es el propio camino.

      Un abrazo, José Antonio.

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  8. El camino está en ti, en tu forma de mirar y encontrar hadas en los bosques :-) Te acompaño en cada pisada, en cada huella que sé, dejarás.


    Besos y abrazos.

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    1. Me has acompañada todo el tiempo: por los bosques y en las calzadas de piedra, cenando en la vieja cocina donde me invitaron a huevos fritos -las gallinas generosas andaban triscando a nuestro alrededor-, entrando en el Obradoiro bajo una lluvia finita que era una caricia, abrazando entre columnas a los compañeros casuales con quienes aprendí tantas cosas...
      Aún sigo vagando por esa realidad paralela, tan querida.

      Un abrazo enorme!!

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  9. El camino es una de esas cosas que tengo pendientes y que tengo que hacer al menos una vez en la vida.

    Abrazos.

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    1. Te lo recomiendo vivamente, Oski, si puedes haerlo hazlo. Resulta sorprendente lo bien que se queda la cabeza después de unos cuantos cientos de kilómetos :)

      Un abrazo!

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