sábado, 20 de octubre de 2012

Vuelo libre


En Aquellos Días eternos y fugaces
yo te escribía a diario
-pura inercia amorosa-
noticias tan carentes de importancia
que eran imprescindibles por completo:

El mecanismo de mi memoria se activa en tí,
amor inevitable como el día.
Me despierto contigo
corriendo por mis venas.

Levitaba hoy por la calle
cuando llegó un mensaje tuyo; no lo esperaba,
y me eché a planear sobre los simples mortales.
Como no manejo bien el vuelo libre,
estuve a punto de atropellar a un ciudadano en bicicleta.

Te llevo cosido a las plantas de los pies 
como la sombra de Peter Pan
para no perderte por esos mundos.

Te perdí, sin embargo.
Hoy toca la nostalgia. Ha venido
montada en nubes negras del oeste.
Me ha encontrado, de nuevo.

12 comentarios:

  1. "...Y cerré los ojos simplemente..."
    Un abrazo y feliz fin de semana.

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  2. "...y al abrirlos, simplemente, estaba sola..."

    :)
    Un abrazo, Rafael.
    Muchas gracias, también para ti buen fin de semana.

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  3. Hay veces, Mare, que las nubes más negras nos hacen escribir las cosas más bellas. Qué bonito vuelo, y con ese guiño a Peter Pan que lo hace tan especial. Y es que las sombras son así, a veces tiene miedo a descoserse porque temen no encontrar el camino de regreso, algunas van y vienen, otras… otras simplemente se van. Hasta las sombras buscan su destino… y nuestro deseo siempre ha de ser que sean libres, hasta de nosotros mismos.

    Gracias por destapar el tarro de la nostalgia y compartirlo. Te envío mi sombra para que te acompañe. Cuéntale cosas sin trascendencia, esas que tú relatas tan bien, y que hacen que la vida sea atrayente.

    Besos y miles de abrazos.

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    1. Tú siempre me acompañas, Mª Carmen, y te hablo tantas veces que no me extrañaría que, de vez en cuando, escucharas campanitas :)

      Muchas gracias por tu sombra, esa que sabe arropar tan bien.

      Un montón de besos.

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  4. Me encanta cuando nos acaricias con tus palabras.

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    1. Me encanta si puedes sentir la caricia :)

      Un abrazo.

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  5. Esa nostalgia me recordó:

    "Diste fuego a mis ojos y a mis manos
    y fueron cuatro días que no olvido
    regresado a Madrid. Tu desnudez
    como un perfume abierto me invadía
    y en las calles nocturnas tus cabellos
    en sus rizos menudos aún me apresan.

    Vuelve a escapar de casa y ven corriendo
    para dormir conmigo, en otra noche
    que nos queme la vida para siempre,
    tan larga que me borre esta ciudad.
    Tu juventud se acabe entre mis brazos,
    tus dos labios agoten mi experiencia".

    del "Otoño de las rosas" Francisco Brines

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    1. Una joya más para guardar con los otros poemas que vas dejando por aquí. La carpeta está a tu nombre :)

      Gracias por tu amabilidad, José Mª.

      Un abrazo.

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  6. Somos filtros, María: unos hacia la poesía, otros hacia el humor. Es curioso como de los momentos bajos los artistas sabemos sacar un rayo de luz oscura.

    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias por tus palabras, José Antonio.
      Sí que es curiosa la forma en que filtramos la vida las personas. Cada uno a su manera.

      Un abrazo.

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  7. "Pos"...(como dice mi sobrino) será que el otoño nos contagia la nostalgia, las nubes negras nos amenazan y querríamos abrigarnos entre la calidez humana que se extravió en medio del tráfico de la ciudad...
    Pero la nostalgias son productivas, María, y nos permiten gozar de tus palabras, porque con ellas siempre seguirás caminando un paso más hacia delante y uno menos hacia atrás. A veces el Pasado está muy bien allí, en lo que fue. Don Presente es el que importa.
    Un abrazo de viento suave que arrastre la hojarasca.

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    1. La nostalgia viene a rachas, como los vientos que las traen y las llevan.
      Es parte de la mochila y se transporta bien en el camino del presente, hasta acompaña :)
      Un abrazo muy fuerte, Mafalda, para compensar que las temperaturas han caído un montón.
      Muchas gracias por tus palabras.

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