Hoy es un día bueno para las despedidas. Bueno como cualquier otro. En este tren de palabras he hecho un itinerario que me ha llevado por lugares diversos: recuerdos, invenciones, heridas, silencios oscuros... He ido dejando en los andenes cosas que han sido (son) importantes para mi. Ahí quedan. Gracias, muchas gracias a todos los que, en algún momento, habéis pasado a acompañarme. Vuestra presencia ha sido lo mejor de este insólito viaje.